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Historia
Reseña Histórica
 
La historia de nuestra Policía, arranca desde el momento mismo de la fundación de San Miguel de Tucumán, en 1565. En efecto, ni bien dejó instalada la nueva ciudad, el fundador, Diego de Villarroel, designó al Cabildo que regiría la vida del nuevo centro de población. Entre los integrantes del Cabildo, estaba el denominado Alguacil Mayor, quien era el encargado de las funciones policiales. Debe advertirse que estas se hallaban mezcladas con muchas que hoy pertenecen a las municipalidades, además de algunas atribuciones judiciales de menor cuantía. En la campaña, la tarea policial se encontraba a cargo de los llamados Alcaldes de Hermandad.
 
Todo ese sistema perduraría durante muchos años. No se modificó al disponerse, en 1685, el traslado de San Miguel de Tucumán al lugar que actualmente ocupa. Al diseñarse la nueva ciudad, se construyó el edificio del Cabildo (ubicado donde hoy se halla la Casa de Gobierno), cuyas instalaciones incluían la “cárcel pública”.
 
Vinieron luego la Revolución de Mayo, las guerras de la Independencia y luego las luchas civiles. En 1824, la Sala de Representantes declaró suprimido el antiguo Cabildo. Ese mismo año apareció en la estructura institucional, por primera vez, la Policía con el nombre de tal. El 30 de junio de dicho año, el gobernador Javier López designó a Juan Venancio Laguna con el título de “Intendente de Policía de esta ciudad y campaña”.
 
La repartición si bien precariamente, quedó establecida. Hubo muchos cambios en la denominación del funcionario que la conducía. En 1827, el Intendente fue reemplazado por un “Contador de Policía”, pero se lo restituyó en 1828. En 1829 hubo otra supresión, creándose un organismo colegiado, la “Mesa de Policía”. Luego volvieron a cambiar los nombres de los responsables: “Comisario Principal” (1830) y posteriormente “Juez General de Policía” (1832).
 
Ese año, 1832, el gobernador Alejandro Heredia dictó el primer “Reglamento de Policía”. En 1842, apareció la designación de “Jefe de Policía”, a la vez que se dictaba otra reglamento. El mismo continuaba otorgando a la Policía algunas funciones judiciales y la facultaba para aplicar penas de azotes; todo esto mezclado con funciones municipales, como la inspección de las obras públicas, o la vigilancia de la regularidad de pesas y medidas, por ejemplo.
 
En 1856 se dictó otro Reglamente, y en 1867, al sancionarse la Ley Orgánica de Municipalidades, e instalarse, de acuerdo a ella los organismos comunales, la Policía fue aliviada de las funciones de ese orden que, como dijimos, venía ejerciendo desde hacía siglos.
 
En 1877 se dictó un nuevo y minucioso Reglamento. El mismo establecía el “Departamento General de Policía” y enumeraba, como sus atribuciones, las de “conservar el orden y la tranquilidad pública, velar por la moral y buenas costumbres y garantir las personas y las cosas, confirma a las prescripciones de este Reglamento, leyes especiales, decretos gobernativos, ordenanzas y edictos del ramo”. A la cabeza de la repartición, estaba un funcionario denominado “Intendente General de Policía”.
 
En 1888 quedó habilitada la Cárcel Penitenciaria, en 25 de Mayo y Av. Sarmiento. El edificio tenía serias deficiencias y se le practicaron múltiples reformas en los años que siguieron. Se lo reservó para los penados, mientras contraventores y encausados se alojaban en la planta baja del edificio del Cabildo. Allí también se estableció, en 1894, la Cárcel de Mujeres.
 
En 1899 se fundó el Cuerpo de Bomberos, dependiente de la Policía, y en 1900 quedó sancionada la Ley de Contravenciones Policiales. Fue muy importante el nuevo Reglamento General, de 1901: un verdadero Código de Policía, de 1033 artículos. La conducción estaba a cargo de un funcionario llamado indistintamente “Intendente General de Policía” o “Jefe de Policía”. Lo seguía el “Comisario de Ordenes”. La vía jerárquica hacia abajo continuaba con los comisarios inspectores, el comisario de pesquisas, los comisarios de sección y de distrito y los comisarios auxiliares o subcomisarios.
 
En 1906, una ley permitió construir un edificio para sede de Cárcel de Encausados y oficinas de la repartición, en avenida Sarmiento 590. Este local aún subiste en parte, con su imponente portada. Otros hechos a destacar de esa primera década del siglo XX, fueron: en 1907, la aparición de la “Revista Policial”, quincenario editado por los empleados; en 1908, la construcción del cuartel de Bomberos que sirve hasta la actualidad y, en ese mismo año, la incorporación del sistema dactiloscópico a las investigaciones. Desde un año atrás, funcionaba el Escuadrón de Seguridad.
 
En 1910 se instaló la primera “Escuela de Cadetes”, y en 1912 ya actuaba una específica sección de Investigaciones. La Jefatura se trasladó en 1914 a la nueva Casa de Gobierno (inaugurada dos años atrás, y edificada en el solar del viejo Cabildo, que se demolió). Esta medida permitió anexar la cárcel de Encausados a la Penitenciaría, que se hallaba en la misma manzana.
 
En 1917 se creó la Gendarmería Volante, y en 1927 quedó inaugurada la monumental Cárcel de Villa Urquiza. La policía caminera se instaló en 1941, y en 1942 se abrieron la Escuela de Policía y el Museo Policial.
 
La denominación de Intendente General fue reemplazada por la de “Jefe de Policía” en 1945, y la del Comisario de Ordenes por la de “Subjefe de Policía”.
 
La cárcel de Av. Sarmiento sería demolida en 1952, y la Jefatura, que funcionaba en Casa de Gobierno, pasó en 1959 a las instalaciones que dejó libre el Hospital de Niños, en la manzana de Av. Sarmiento, Junín, Santa Fe y Salta. Décadas más tarde se la trasladaría nuevamente, al local de los ex Cuarteles Militares.
 
En 1970 se dictó la “Ley Orgánica de la Policía de Tucumán”. Con sucesivas modificaciones, es el ordenamiento que enmarca hasta la actualidad, la estructura y el accionar de la repartición.